Dentro de la muralla romana abundan las fincas estrechas de tres y cuatro alturas levantadas entre los años treinta y sesenta, con escalera de ida y vuelta y comunidades de seis u ocho puertas. En un portal así, el ascensor se decide con dos números encima de la mesa: cuánto mide de verdad el ojo de escalera y cuánto sale la obra completa. Lo demás llega después. Empezar por ahí ahorra meses, porque una cabina que se da por hecha y luego no entra obliga a rehacer el presupuesto entero y a volver a pedir oferta a las mismas empresas.
El gasto inútil más frecuente en la capital es pedir precio antes de tener medidas. Un instalador que no ha subido a ver la escalera solo puede dar una horquilla, y una horquilla no se compara con otra. Con el ojo medido en vertical, la altura libre del último tramo, la profundidad posible del foso y el número de paradas, cualquier empresa de la provincia responde con una cifra que se sostiene. A partir de ese momento ya tiene sentido hablar de reparto por coeficiente, de plazos de ejecución y de qué línea de ayudas encaja con el edificio.
Qué documentación técnica del ascensor pide un portal de intramuros
La carpeta mínima para pedir oferta cabe en cuatro documentos. El primero es un croquis acotado del hueco: ancho y fondo del ojo de escalera, altura libre por encima del último rellano y cota del suelo del portal respecto de la calle. En muchas fincas del casco histórico ese ojo no llega a los sesenta centímetros y condiciona toda la solución. El segundo es una descripción del acceso, porque entre la acera y el primer rellano suele haber peldaños que la parada inferior tiene que resolver. El tercero, el número de plantas y de viviendas por planta. Y el cuarto, cualquier informe de estructura que la comunidad ya tenga.
A eso conviene sumar una consulta previa al planeamiento del centro histórico. La muralla es Patrimonio Mundial desde el año 2000 y su entorno tiene condiciones propias: si la solución pasa por ocupar patio, sacar un cuerpo a fachada o tocar la caja de escalera de piedra, hace falta un informe antes de encargar nada. No impide la obra, pero cambia el calendario y encarece el proyecto, así que tiene que estar contado en el presupuesto desde el primer día y no aparecer a mitad de expediente como una sorpresa.
Qué tiene que decir el presupuesto del ascensor para poder encargar la obra
Una oferta que cabe en una línea no sirve para decidir. Lo que se necesita ver separado es el equipo elevador con su modelo y sus medidas de cabina, la obra civil del foso y del recinto, los refuerzos de estructura si el forjado los pide, el proyecto con su visado, la tasa del concello, la acometida eléctrica cuando la potencia contratada no llega, la puesta en servicio y el alta del aparato. Al lado de todo eso, el contrato de conservación posterior con su precio anual. Con ese desglose dos empresas se leen en paralelo; sin él, se comparan totales que no miden lo mismo.
Hay dos datos más que casi nunca se piden y valen mucho. Uno es el plazo de validez de la oferta, porque entre la primera medición y el encargo pueden pasar meses y el acero se mueve. El otro es quién asume las catas previas y el informe de estructura si el forjado da sorpresas al abrir. En fincas antiguas de intramuros ese punto es el que más veces convierte una cifra cerrada en una cifra abierta, y dejarlo escrito antes de encargar cuesta una línea.
El cuadro de coeficientes que sostiene la derrama del ascensor en una finca de intramuros
El importe total de la obra se reparte por coeficiente de participación, no a partes iguales. En una finca estrecha del casco histórico con seis u ocho viviendas, cada puerta arrastra un porcentaje alto, y basta con que un bajo comercial se segregara en su día para que las cuentas que circulan por el portal dejen de cuadrar. Antes de trasladar cifras a los vecinos conviene sacar el título constitutivo y comprobar que la suma de coeficientes sigue dando cien y que ninguna finca cambió de superficie sin que se recalculara.
Ese repaso no cuesta dinero y evita el disgusto clásico: un propietario que recibe un recibo distinto del que se le había anunciado. Con el cuadro al día, dividir el presupuesto por vivienda es una operación de un minuto, y cada vecino puede ver su cifra antes de que nadie pida un compromiso. En comunidades pequeñas, donde la aportación individual pesa mucho más que en un bloque grande del ensanche, tener esa cuenta bien hecha es la mitad del trabajo.
Cuánto encarece el ascensor cada parada añadida en un bloque de A Milagrosa
En los bloques de A Milagrosa y Recatelo, levantados en los sesenta y setenta con más altura y más viviendas por escalera, el precio se mueve sobre todo con el recorrido. Cada parada suma puertas de piso, botonera, señalización, tramo de guías y cable, y alarga la maniobra. No es una diferencia menor: entre servir cuatro plantas y servir seis hay bastante más que dos puertas, y esa parte de la oferta es la más fácil de comparar entre empresas porque es la más objetiva.
De ahí sale un criterio útil al leer presupuestos. Pide que el equipo venga desglosado por recorrido y por parada, y no solo como un precio de aparato. Así se ve de inmediato si una oferta es más cara por la máquina o simplemente porque ha contado una parada más en el semisótano. Y si la comunidad se plantea dejar fuera alguna planta, aparece en el acto cuánto se ahorra de verdad y si merece la pena renunciar a servir el bajo.
Del encargo firmado a la primera visita del instalador al portal
Cerrado el encargo, la obra no empieza al día siguiente. Lo primero es el replanteo: el instalador vuelve a medir sobre el terreno lo que había calculado en la oferta y fija la posición exacta del hueco. Después llega el proyecto firmado por técnico competente, su visado y la solicitud de licencia en el concello, que en la capital tiene sus propios tiempos. En paralelo se pide el equipo al fabricante, con un plazo de fabricación que conviene tener por escrito porque suele ser el tramo más largo de todo el calendario.
Solo entonces entran las máquinas en el portal. Conviene preguntar cuántas semanas quedará la escalera en obra, cómo se resuelve el paso mientras dura y en qué momento se corta el suministro eléctrico, porque en un edificio con vecinos mayores eso pesa tanto como el importe. Al terminar quedan la inspección previa a la puesta en servicio y el alta del aparato ante la administración. Tienes el recorrido completo, servicio a servicio, en servicios.